PROLOGO
Nuestra amada Argentina, en la que todos los climas y todos los paisajes pueden hallarse,
cuyo suelo es fuente inagotable de riquezas, fue y es, asediada y codiciada por los
poderosos del mundo, pues ellos saben que en un futuro cercano, debido a la caótica
situación que imperará en el planeta, necesitarán nuestro extenso territorio y nuestros
recursos naturales, para cobijar y alimentar a millones de personas, que como antaño
llegarán aquí en busca de paz y sustento.
Hoy, como
una madre angustiada ve a la gran mayoría de sus hijos padeciendo vicisitudes y
sufrimientos, encabezados por el hambre cuya presencia parece inexplicable, pues esta
tierra produce alimentos para sustentar la vida de una población diez veces superior a la
que poseemos, mas la realidad que nos golpea cada día es sumamente elocuente, realidad
provocada por un grupo de personajes que en una mezcla nefasta de autoritarismo
dictatorial, débiles y anárquicas democracias, corrupción e ineptitud se han ido
alternando en la conducción de los destinos de nuestra patria, convirtiéndonos en
espectadores cautivos de un grotesco circo, donde los artistas son siempre los mismos y
aunque se van rotando en los papeles que representan, repiten una y otra vez el mismo
espectáculo y desgastado guión, que ya conocemos de memoria. Mas este viejo circo cuya
carpa no solamente cubre a nuestra patria, sino prácticamente al mundo, se derrumbará,
pues no soportará los nuevos y fuertes vientos de cambios que ya han comenzado ha soplar
y lo harán cada vez con mayor intensidad, por ello un día no demasiado lejano ofrecerá
su última función, entonces los falsos payasos, que en lugar de hacer reír, hicieron
llorar; los autoritarios y violentos domadores de su prójimo, que sembraron muerte y
miseria; ilusionistas que engañaban con sus trucos y trapecistas de acciones temerarias,
porque seguras redes los protegían; huirán despavoridos al verse reflejados en sus
propios espejos que ellos mismos fabricaron, mas no podrán escapar a la inevitable ley de
siembra y cosecha, en ese instante, habrá llegado el tiempo de vivir, un nuevo tiempo.
Porque
nuestro pueblo desea en lo profundo de su alma que esto suceda: Canta emocionado las
estrofas del Himno Nacional, pidiendo paz, seguridad, justicia, equidad, educación,
salud, trabajo, en definitiva, que se le devuelva la dignidad que le fuera arrebatada.
Canta, honrando la vida, mediante el trabajo, estudio, investigación, el deporte y la
cultura, fortaleciendo y reivindicando nuestras costumbres y tradiciones, que nos
devolverán la identidad perdida, hermanándonos nuevamente en un esperanzado Canto
Criollo a la Vida, del cual esta obra literaria es una estrofa más, que con profundo
amor, pero también con temple inclaudicable, desea contribuir al positivo cambio del
curso, de Nuestra Historia.
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