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t_jar.jpg (42789 bytes) EL JARDIN
DE LAS PALABRAS

Proyecto Literario Especial 2001
Género Poesía
Temática Libre
Edición marzo de 2002
169 páginas
59 autores argentinos
MIEMBROS HONORARIOS



  Prólogo        Texto completo
   

 

PROLOGO

              Cuando comprendemos y ponemos en práctica las distintas maneras a través de las cuales podemos lograr un equilibrio físico, mental y esencialmente espiritual, tenemos en nuestras manos las llaves que abrirán las puertas de la evolución y la felicidad, a las que todo Ser Humano tiene derecho, para vivir una existencia plena y en armonía.
              Si ingerimos alimentos en calidad y cantidad acordes a la edad que tenemos y actividades que desarrollamos, serán mayores las posibilidades de poseer un cuerpo sano y vigoroso; si atesoramos en nuestra mente conocimientos, incentivando la inteligencia, indudablemente estaremos mejor preparados para enfrentar y resolver los desafíos de la vida. Mas aunque estas dos fuentes de alimentación son sumamente importantes, de poco nos servirán, o lo que es peor aún, quizás se tornen perjudiciales para nosotros y nuestros semejantes, si la energía espiritual con que nutrimos el alma, no es la adecuada, pues ella genera todas nuestras acciones y por consiguiente sus consecuencias; las pruebas más fehacientes, son los hechos lamentables, que diariamente ocurren en nuestro país y el mundo: violaciones permanentes a los derechos humanos, que le arrebatan al hombre su dignidad y libertad; bienestares materiales exagerados vacíos de solidaridad, que desintegran las familias, cimientos de los pueblos; cruentos atentados que superan a la ciencia ficción; injustificables guerras libradas con armamentos sofisticados, que arrasan naciones aniquilando a sus desdichados pobladores; son fría y sistemáticamente planificados por seres, seguramente bien alimentados y poseedores de gran inteligencia, pero que albergan en sus almas los sentimientos más nefastos que podamos imaginar; engañados y enfermos de codicia y ansias de poder, piensan erróneamente que el fin justifica los medios, intentando alcanzar una felicidad que jamás lograrán, pues el justo e incorruptible espejo cósmico de la vida, les devolverá inevitablemente la imagen que proyecten sobre él.
              Estamos viviendo tiempos de profundos cambios, que son y serán traumáticos, mas finalmente sobrevendrá la calma. Debemos retemplarnos en la Fe y la Esperanza, expresando un categórico ¡Basta! a toda forma de opresión, mas no respondiendo a injusticia con injusticia, ni a violencia con violencia, sino firmemente unidos por lazos de Solidaridad, Respeto y Amor; convencidos que un futuro venturoso nos aguarda. Éstas no son simples expresiones de deseo, sino una realidad que viviremos, pues luego de cada noche, por más oscura que ésta sea, indefectiblemente llega el amanecer. Hasta que ello suceda, tenemos que resistir estoicamente, fortaleciéndonos y elevándonos espiritualmente, haciendo todo el bien que podamos, de la manera que nos sea posible, con sencillez y humildad; bebiendo de los manantiales inagotables que La Creación nos regala.
              Cuando estando en un jardín permitimos que nuestros sentidos se compenetren con la aromada y colorida belleza de las flores, el verde de la hierba, de las plantas, y el trinar de las aves acompañando el suave murmullo del viento, una profunda sensación de armonía, fuerza y bienestar interior nos invade, ello sucede porque la Madre Naturaleza en su dadivosidad sin límites, todo lo da sin pedir nada a cambio, mas también porque las manos laboriosas del Jardinero guiadas por su mente y por su alma, con sabiduría y amor lo hacen posible. Al viajar por los innumerables senderos que nos propone la Poesía, sucede lo mismo; Jardineras y Jardineros de las palabras, Poetisas y Poetas cultivan en la fértil tierra de su inspiración todas las semillas, visibles e invisibles que la vida ofrece, describiendo con el encanto y la magia que asisten a sus plumas, todo cuanto los ojos físicos pueden contemplar, como así también todo aquello que únicamente se puede ver con los ojos del alma; eternos paladines de la justicia, sin arredrarse ante persecuciones y destierros, defienden con coraje sus ideales, capaces de superar el dolor y la tragedia con la fuerza de un poema y de cantarle con infinita ternura a los niños y ancianos, al amor, y a la esperanza que jamás los abandonan.
              Este maravilloso "Jardín de las Palabras" que tenemos la inmensa alegría de compartir, concebido por un puñado de voluntades inclaudicables, pretende ser simplemente eso, un Jardín donde sus visitantes revitalicen y valoren la extraordinaria e incomparable experiencia de VIVIR.

 

Carmen L. Gismondi Felipe A. Mateos

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