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HABRA UNA VEZ
UNA TIERRA II


Convocatoria Literaria Nacional 1997
Género Cuento y Poesía
Temática Definida

con orientación infantil y juvenil
Edición marzo de 1998
156 páginas
65 autores argentinos
Colección Hadas y Duendes

  Prólogo
   

PROLOGO

              Los niños, adolescentes y jóvenes que hoy viven, crecen, reciben educación y se hallan en pleno período de formación espiritual, mental y física, indudablemente en un futuro cercano heredarán la tierra, mas ¿ cómo estamos obrando los mayores para que sus vivencias, crecimiento, educación y formación sean las adecuadas ?, ¿ qué pesada herencia recibirán si quienes rigen actualmente los destinos del planeta no corrigen a la brevedad sus equivocadas conductas depredadoras de todos los reinos incluido el humano ?
              Trataremos de exponerlo con total veracidad mas no como una profecía apocalíptica, sino como una caótica realidad que aún puede revertirse.
              Las perspectivas de vida que se le ofrezcan a un niño desde su concepción hasta que se convierta en adulto, serán fundamentales en la conformación de su personalidad.

                                          Nace una planta en el suelo,
                                          que bien se cuida y se riega
                                          y cuando quiere torcerse
                                          una mano la endereza
                                          si estos cuidados se brindan
                                          desde que es esta pequeña
                                          muy mala ha de ser su raíz
                                          para que sana no crezca.

                                          A su lado nace otra,
                                          que nadie cuida ni riega,
                                          quizás se críe erguida y sana
                                          quizás se seque y no crezca,
                                          son muy frágiles las ramas
                                          de una plantita pequeña
                                          un leve viento las tuerce
                                          de grandes ya no enderezan.

              Un alto porcentaje de niños que nacen en el mundo son concebidos por personas que sufren los flagelos de la drogadicción, alcoholismo, tabaquismo, desnutrición, marginación, educación deficiente o ninguna educación, esos bebés, ya en el vientre materno, perciben el malestar reinante en los hogares a los que llegan. En contadas ocasiones su nacimiento produce un milagro; sus padres, imbuidos por la bendición que significa tener un hijo, reencauzan sus vidas y les proporcionan una crianza digna. Otros, son adoptados en hogares sustitutos o albergados en instituciones donde reciben los cuidados y el amor que sus padres biológicos no pueden darles; mas no todos tienen tanta suerte, la gran mayoría indefensos ante un medio hostil comienzan desde edades muy tempranas a pelear una lucha desigual en la que los más débiles sucumben; a los más fuertes, los vemos convertidos en pequeños hombrecitos de la calle, quemando etapas con las nefastas consecuencias que ello significa.

                                          Es niñez sin inocencia
                                          adolescencia apresurada
                                          y juventud fracasada
                                          traerá madurez incierta
                                          que tendrá por consecuencia
                                          una vejez desdichada.

              Explotados, corrompidos, marginados por sus acciones que, a medida que crecen, se tornan cada vez más peligrosas, tanto para ellos como para sus semejantes, ocupan lúgubres titulares en periódicos y noticieros, casi sin poderlo valorar pierden en los albores de sus vidas el tesoro más preciado, que es la Libertad, aumentando alarmantemente la población de reformatorios y cárceles, donde deben pasar por duras pruebas que luego pesarán en su reinserción en la sociedad.
              Otras criaturas, para su desdicha nacen y crecen como adornos que decoran hogares donde prevalecen: materialismo, soberbia, codicia e hipocresía, siendo el Amor el gran ausente, poco a poco esos valores sin valor se apoderan de sus tiernas almas y mentes, fructificando el engaño de creerse pertenecientes a una clase superior, adquieren conocimientos, mas no sabiduría, que significa utilizar los conocimientos con bondad, suma de todas las virtudes, bondad que en sus endurecidos corazones no tiene cabida.
              Hoy los podemos ver en su adultez inmadura, disfrazados de héroes protectores y benefactores de los justos derechos de la humanidad, encaramados en las altas esferas de poder, trabajando para sus propios intereses mezquinos y los de los grupos a que pertenecen, quebrantando todos los equilibrios naturales, contaminando tierra, agua, aire y eliminando irracionalmente especies vegetales y animales, esquilmando y oprimiendo de todas las maneras imaginables a los pueblos que dicen defender, coartando la Libertad que permanentemente utilizan como bandera.
              Sordos y ciegos no perciben que la paciencia de la gente se está agotando y sus tiempos también, la historia es clara y contundente; todos los imperios opresores nacieron, crecieron, se corrompieron y se derrumbaron, el ejemplo más fehaciente es el del imperio que hasta hace muy poco dominó a medio mundo predicando una igualdad que no existía; hoy solo queda el triste recuerdo de su poderío.
              Pese a lo expuesto somos optimistas, pues se está gestando en la tierra una Nueva Conciencia Colectiva. Este maravilloso planeta y todas las formas de vida que alberga ascenderán un importante peldaño en la escala cósmica evolutiva hacia una vibración superior; los viejos y obsoletos sistemas vigentes caducarán dando paso a códigos de convivencia armónica, que ya están germinando en millones de personas y familias, de todas las razas, culturas y religiones, unidas por un común denominador: el Amor, eje y energía suprema de la vida, que generando en esos hogares el nacimiento de niños quienes creciendo en un marco de tolerancia, respeto, protección, libertad, esperanza y una profunda vocación de servicio, trabajan con toda la alegría que produce el servir al prójimo, junto a sus padres, como células sanas y fuertes para el bienestar de la unidad, que es la humanidad a la que pertenecen. Construyendo los cimientos de un nuevo tiempo de equidad, sin discriminaciones ni fronteras, ni opresores, ni oprimidos, viviendo en total comunión con las leyes propuestas por la Sabia Madre Naturaleza, que el hombre jamás debió olvidar, quedando definitivamente en el pasado la confusión creada por esos pseudomesías que liderando sectas fanáticas se autotitulan salvadores del mundo; recuperando para siempre la auténtica hermandad emanada de la Suprema Creación Universal.
              En las almas y los corazones de quienes integramos esta antología, y las que le sucederán, se hallan profundamente arraigados éstos sentimientos, y el ferviente e inclaudicable deseo de unirnos con humildad, pero también con el mas firme temple, que jamás cederá ante la maldad, a quienes como nosotros desean legarles un mundo mejor a ésos herederos del mañana, a los que debemos apoyar y guiar en su crecimiento.
              Si niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, unidos con Fe inquebrantable pensamos que esto sucederá, sin lugar a dudas...

                                          Un paraíso será
                                          este planeta muy pronto
                                          y cada uno querrá
                                          colaborar de algún modo
                                          pues es la tierra al final
                                          la patria grande de todos.

 

Carmen L. Gismondi Felipe A. Mateos

     DIRECTORES


Los poemas incluidos en este prólogo son fragmentos del libro "LO QUE PIENSA UN ARGENTINO" de Felipe A. Mateos. Edición 1972