PROLOGO
Los niños, adolescentes y jóvenes que hoy viven, crecen, reciben educación y se hallan
en pleno período de formación espiritual, mental y física, indudablemente en un futuro
cercano heredarán la tierra, mas ¿ cómo estamos obrando los mayores para que sus
vivencias, crecimiento, educación y formación sean las adecuadas ?, ¿ qué pesada
herencia recibirán si quienes rigen actualmente los destinos del planeta no corrigen a la
brevedad sus equivocadas conductas depredadoras de todos los reinos incluido el humano ?
Trataremos
de exponerlo con total veracidad mas no como una profecía apocalíptica, sino como una
caótica realidad que aún puede revertirse.
Las
perspectivas de vida que se le ofrezcan a un niño desde su concepción hasta que se
convierta en adulto, serán fundamentales en la conformación de su personalidad.
Nace una planta en el suelo,
que bien se cuida y se riega
y cuando quiere torcerse
una mano la endereza
si estos cuidados se brindan
desde que es esta pequeña
muy mala ha de ser su raíz
para que sana no crezca.
A su lado nace otra,
que nadie cuida ni riega,
quizás se críe erguida y sana
quizás se seque y no crezca,
son muy frágiles las ramas
de una plantita pequeña
un leve viento las tuerce
de grandes ya no enderezan.
Un alto porcentaje de niños que nacen en el mundo son concebidos por personas que sufren
los flagelos de la drogadicción, alcoholismo, tabaquismo, desnutrición, marginación,
educación deficiente o ninguna educación, esos bebés, ya en el vientre materno,
perciben el malestar reinante en los hogares a los que llegan. En contadas ocasiones su
nacimiento produce un milagro; sus padres, imbuidos por la bendición que significa tener
un hijo, reencauzan sus vidas y les proporcionan una crianza digna. Otros, son adoptados
en hogares sustitutos o albergados en instituciones donde reciben los cuidados y el amor
que sus padres biológicos no pueden darles; mas no todos tienen tanta suerte, la gran
mayoría indefensos ante un medio hostil comienzan desde edades muy tempranas a pelear una
lucha desigual en la que los más débiles sucumben; a los más fuertes, los vemos
convertidos en pequeños hombrecitos de la calle, quemando etapas con las nefastas
consecuencias que ello significa.
Es niñez sin inocencia
adolescencia apresurada
y juventud fracasada
traerá madurez incierta
que tendrá por consecuencia
una vejez desdichada.
Explotados, corrompidos, marginados por sus acciones que, a medida que crecen, se tornan
cada vez más peligrosas, tanto para ellos como para sus semejantes, ocupan lúgubres
titulares en periódicos y noticieros, casi sin poderlo valorar pierden en los albores de
sus vidas el tesoro más preciado, que es la Libertad, aumentando alarmantemente la
población de reformatorios y cárceles, donde deben pasar por duras pruebas que luego
pesarán en su reinserción en la sociedad.
Otras
criaturas, para su desdicha nacen y crecen como adornos que decoran hogares donde
prevalecen: materialismo, soberbia, codicia e hipocresía, siendo el Amor el gran ausente,
poco a poco esos valores sin valor se apoderan de sus tiernas almas y mentes,
fructificando el engaño de creerse pertenecientes a una clase superior, adquieren
conocimientos, mas no sabiduría, que significa utilizar los conocimientos con bondad,
suma de todas las virtudes, bondad que en sus endurecidos corazones no tiene cabida.
Hoy los
podemos ver en su adultez inmadura, disfrazados de héroes protectores y benefactores de
los justos derechos de la humanidad, encaramados en las altas esferas de poder, trabajando
para sus propios intereses mezquinos y los de los grupos a que pertenecen, quebrantando
todos los equilibrios naturales, contaminando tierra, agua, aire y eliminando
irracionalmente especies vegetales y animales, esquilmando y oprimiendo de todas las
maneras imaginables a los pueblos que dicen defender, coartando la Libertad que
permanentemente utilizan como bandera.
Sordos y
ciegos no perciben que la paciencia de la gente se está agotando y sus tiempos también,
la historia es clara y contundente; todos los imperios opresores nacieron, crecieron, se
corrompieron y se derrumbaron, el ejemplo más fehaciente es el del imperio que hasta hace
muy poco dominó a medio mundo predicando una igualdad que no existía; hoy solo queda el
triste recuerdo de su poderío.
Pese a lo
expuesto somos optimistas, pues se está gestando en la tierra una Nueva Conciencia
Colectiva. Este maravilloso planeta y todas las formas de vida que alberga
ascenderán un importante peldaño en la escala cósmica evolutiva hacia una vibración
superior; los viejos y obsoletos sistemas vigentes caducarán dando paso a códigos de
convivencia armónica, que ya están germinando en millones de personas y familias, de
todas las razas, culturas y religiones, unidas por un común denominador: el Amor, eje y
energía suprema de la vida, que generando en esos hogares el nacimiento de niños quienes
creciendo en un marco de tolerancia, respeto, protección, libertad, esperanza y una
profunda vocación de servicio, trabajan con toda la alegría que produce el servir al
prójimo, junto a sus padres, como células sanas y fuertes para el bienestar de la
unidad, que es la humanidad a la que pertenecen. Construyendo los cimientos de un nuevo
tiempo de equidad, sin discriminaciones ni fronteras, ni opresores, ni oprimidos, viviendo
en total comunión con las leyes propuestas por la Sabia Madre Naturaleza, que el hombre
jamás debió olvidar, quedando definitivamente en el pasado la confusión creada por esos
pseudomesías que liderando sectas fanáticas se autotitulan salvadores del mundo;
recuperando para siempre la auténtica hermandad emanada de la Suprema Creación
Universal.
En las
almas y los corazones de quienes integramos esta antología, y las que le sucederán, se
hallan profundamente arraigados éstos sentimientos, y el ferviente e inclaudicable deseo
de unirnos con humildad, pero también con el mas firme temple, que jamás cederá ante la
maldad, a quienes como nosotros desean legarles un mundo mejor a ésos herederos del
mañana, a los que debemos apoyar y guiar en su crecimiento.
Si niños,
adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, unidos con Fe inquebrantable pensamos que esto
sucederá, sin lugar a dudas...
Un paraíso será
este planeta muy pronto
y cada uno querrá
colaborar de algún modo
pues es la tierra al final
la patria grande de todos.
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