PROLOGO
Años atrás, cuando aún la humanidad no había ingresado en este vivir
vertiginoso, tempranamente aparecían en nuestra vida, cimentando y afianzando la
conformación de nuestra personalidad, Geografía e Historia, de la mano de los cuentos,
fábulas y poemas, que nuestros mayores nos contaban o leían, destacando especialmente y
haciéndonos vivenciar toda la magia y el encanto de diferentes lugares de la tierra,
encendiendo en nosotros un profundo sentimiento de amor y respeto por la naturaleza; en el
marco de esos lugares sucedían innumerables historias, muchas de ellas extraídas de la
vida real, en las cuales prevalecían y triunfaban los buenos ejemplos plenos de
solidaridad, equidad, libertad, justicia y templanza, que nos enseñaban a establecer las
diferencias entre el bien y el mal, convirtiéndose en pilares indestructibles de nuestra
existencia.
Hoy, la gran mayoría de los medios de comunicación, salvo contadas excepciones,
exponen diariamente con grandes titulares una geografía opacada, contaminada, depredada
por la mano del hombre o por desequilibrios climatológicos, que también son provocados
por minorías a las que únicamente les interesa la concreción y defensa de sus intereses
mezquinos; esas minorías están conformadas por seres nefastos, tristemente célebres,
que pululan impunes por la vida y por los medios de comunicación, narrando sus
lamentables historias a las que se les da difusión ilimitada, plagadas de violencia,
corrupción, valores distorsionados y degradados a límites inimaginables; así la
sociedad en su conjunto es obligada a beber constantemente este agua turbia que la
confunde, enferma y debilita; debemos unirnos para revertir ese virus que, produciendo
desazón, hambre y miseria, intenta apoderarse de la humanidad. Lo haremos en Paz, pero
con todo el temple que proporciona la firme convicción de que existen otra Geografía,
otra Historia, otra manera totalmente distinta de vivir, opuesta por completo a la que se
nos quiere imponer. Como dignos descendientes de aquellos pioneros, que llegaron a estas
tierras con sus brazos y sus almas colmadas de fe y esperanza, junto a los descendientes
de quienes habitaban este suelo, seremos capaces de enfrentar el desafío, reequilibrando
nuevamente la balanza de la justicia.
Es nuestra maravillosa Argentina la maqueta del mundo, porque todas las
geografías imaginables pueden hallarse en su extenso y fértil territorio, por ello les
pedimos a las amigas y amigos escritores, que poniendo de manifiesto toda su sensibilidad
e inspiración descriptiva con que la naturaleza los dotó, pinten con sus plumas las
calles de sus pueblos, ciudades, arroyos, ríos y lagos, valles, bosques y montañas,
llanuras, mares y playas; que aún conservan intactas toda su magnificente belleza;
rescatando del crisol de razas que conforma la gente generosa de su pueblo, las historias
de mujeres y hombres que en el pasado y en el presente, realizaron y realizan una obra
titánica, casi anónima, que merece ser conocida, reivindicada e imitada, pues nos
devolverá la fuerza y la esperanza para que en este amanecer del siglo y el milenio
podamos convivir insertados en el mundo, unidos y hermanados por un ideal común, sembrar
nuevas semillas de esperanza en pos de una existencia mejor.
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